Escribo para intentar sacar lo de dentro,
y luego soy incapaz de publicarlo,
aunque sea aquí,
en este blog que no lee nadie.
Mi corazón, día a día,
tiene menos ganas de cantar.
¿Te imaginas?
El único momento en el que soy realmente feliz,
por al menos unos minutos,
es cuando me subo al escenario.
Y ya ni si quiera tengo ganas de subirme.
Ojalá dejar de engañarme,
ojalá creerme que estoy bien, y que sea verdad.
Pasar un buen día, sonreír lo que pueda,
y al llegar a casa no romperme otra vez.
Estoy empezando a agotarme de que mi cabeza
haga conmigo lo que quiera.
Hace unos meses no entendía por lo que pasaba
mi ex, y ahora, de verdad.. que desearía seguir igual.
Desearía no saber lo que es tener a tu cabeza en contra.
Desearía tener el contador a cero, y no soltar ningún gancho.
Desearía volver a tener a alguien a quien llamar
teniendo la seguridad de que estará ahí.
Desearía no sentirme tan tan tan sola como me siento,
y recuperar las ganas de hacer algo por cambiarlo.
No me gusta pensar que necesito a ningún salvavidas,
pero la verdad que no sé si voy poder con esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario